Innovar sin datos conectados ya no es una opción para el consumo masivo

Antes de hablar de IA como acelerador de innovación, las empresas deben resolver una pregunta clave: ¿sus datos están listos para sostener decisiones de negocio?


En la industria de bienes de consumo las empresas necesitan conectar equipos, datos y procesos desde las primeras etapas de desarrollo para reducir errores, costos y retrasos antes de llegar a
producción.

El problema es que muchas compañías todavía operan con áreas desconectadas. Diseño, ingeniería, empaque, regulación, manufactura y cadena de suministro suelen avanzar por separado, con sistemas rígidos o información fragmentada. Esa falta de coordinación complica la toma de decisiones, retrasa validaciones y eleva el riesgo de ajustes tardíos.

La presión aumenta porque los productos son más complejos, los consumidores esperan mayor personalización y las cadenas de suministro enfrentan más restricciones. Para las empresas mexicanas que compiten en consumo, moda, hogar, lujo, deporte, retail especializado o productos conectados, pasar de una idea a un producto viable exige más precisión desde el inicio.

De acuerdo con Dassault Systèmes, 70% de los costos relacionados con un producto y 80% de su
impacto ambiental se definen en las primeras etapas de diseño. Esto significa que las decisiones sobre materiales, empaque, formulación, manufactura o desempeño no solo afectan la viabilidad técnica, también influyen en la rentabilidad y sostenibilidad del producto.

Ante ello, el desarrollo digital de productos plantea una solución: trabajar sobre un mismo hilo digital. Esto permite que todos los equipos consulten la misma información, validen decisiones con anticipación y reduzcan cambios de último momento que suelen encarecer o retrasar los lanzamientos.

La continuidad digital conecta información, personas y procesos en un mismo entorno. Cuando los datos son claros, consistentes y confiables, las empresas pueden probar alternativas, anticipar riesgos y tomar mejores decisiones antes de invertir en prototipos físicos o escalar producción.

Los gemelos virtuales también ayudan a cerrar esa brecha. Al reunir requisitos, parámetros, comportamientos y restricciones de producto en un solo modelo, permiten validar diseño, calidad, desempeño y manufacturabilidad de forma virtual. Así, un cambio en un área no compromete el trabajo de otra y las compañías pueden explorar materiales alternativos, reducir peso o mejorar el desempeño ambiental desde etapas tempranas.

El impacto no se limita al diseño. La ingeniería concurrente puede reducir cuellos de botella y acelerar el tiempo de salida al mercado hasta 30%, mientras que las iniciativas sostenibles integradas desde el inicio pueden disminuir la dependencia de prototipos físicos y reducir la huella de carbono hasta 20% o 40%.

El valor de la inteligencia artificial también se encuentra en operar con datos completos y confiables.

Sin continuidad digital, la IA puede quedar atrapada en información incompleta o aislada, lo que limita su capacidad para apoyar decisiones críticas.

Por eso, antes de hablar de IA como acelerador de innovación, las empresas deben resolver una pregunta clave: ¿sus datos están listos para sostener decisiones de negocio?.
El desarrollo digital de productos marca una transición importante para las compañías de consumo.
Innovar ahora es diseñar con mayor visibilidad, validar antes de producir y conectar decisiones
técnicas con objetivos de negocio.

Staff Boletín

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