Las Pymes no darán el salto tecnológico si solo compran plataformas tecnológicas

En México  millones de empleos dependen de la resiliencia de las Pymes, el salto tecnológico representa una decisión estratégica de alcance nacional.


La carrera por adoptar inteligencia artificial, automatización y servicios en la nube avanza con rapidez, pero el verdadero punto de quiebre para las Pymes no está en la compra de nuevas plataformas, sino en la capacidad de replantear su estrategia un entorno tecnológico cada vez más exigente.

Con más de 4.9 millones de unidades económicas en el país —99% de ellas micro, pequeñas y medianas empresas, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI)— el desafío no es únicamente digitalizar procesos, sino transformar la forma en que se toman decisiones para sostener competitividad, proteger operaciones y responder a cadenas de suministro cada vez más complejas.

La dimensión del reto es estructural debido a que estas empresas generan alrededor del 72% del empleo nacional y poco más de la mitad del Producto Interno Bruto, también de acuerdo con el INEGI. En ese contexto, cualquier rezago tecnológico impacta directamente en productividad, continuidad operativa y crecimiento económico.

Por ejemplo, en México el comercio electrónico reporta crecimientos de doble dígito en los últimos años de acuerdo con la Asociación Mexicana de Venta Online, lo que ha obligado a fortalecer la infraestructura tecnológica, los sistemas logísticos y los protocolos de ciberseguridad. A la par, la Secretaría de Economía ha señalado que el contexto de relocalización productiva exige mayor trazabilidad, cumplimiento normativo y tiempos de respuesta más ágiles para integrarse a cadenas globales de valor.

Estos ejemplos demuestran que la decisión de las empresas no se limita a incorporar herramientas, sino a definir con claridad qué procesos deben evolucionar.

“La pregunta clave no es qué herramienta necesito, sino qué problema quiero resolver. Cuando la tecnología responde a una necesidad concreta como simplificar procesos, reducir riesgos o habilitar nuevos servicios, se convierte en capacidad estratégica y no en gasto”, señaló Gustavo Valdez, Director general de Ikusi en México.

Por lo anterior, automatizar tareas repetitivas reduce errores humanos y tiempos de ejecución; integrar sistemas evita duplicidad de información; migrar a esquemas en la nube mejora la continuidad ante interrupciones; y reforzar la ciberseguridad disminuye riesgos financieros y reputacionales. El propio INEGI ha documentado que una proporción relevante de unidades económicas ha enfrentado incidentes digitales o interrupciones tecnológicas, lo que evidencia la vulnerabilidad de estructuras poco integradas.

Sin embargo, la adopción sin planeación también implica riesgos. “El riesgo no es invertir en tecnología, sino hacerlo sin revisar los cimientos. Sumar soluciones que no conversan entre sí genera fricciones internas, incrementa costos ocultos y abre brechas de seguridad. La tecnología mal integrada no acelera el negocio; lo vuelve más frágil”, advirtió Gustavo Valdez.

¿Cómo lograr el salto tecnológico?

Todo comienza con un diagnóstico profundo de procesos críticos y riesgos operativos, seguido de la priorización de proyectos con impacto medible en productividad o reducción de exposición. La capacitación continua y el liderazgo alineado resultan determinantes para que la inversión tecnológica se traduzca en nuevas capacidades internas y no en sistemas subutilizados.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos ha subrayado que la digitalización empresarial está directamente vinculada con aumentos en productividad y competitividad cuando se acompaña de habilidades y procesos adecuados. Para México, donde millones de empleos dependen de la resiliencia de las pymes, este cambio de enfoque representa una decisión estratégica de alcance nacional.

El verdadero cambio ocurre cuando la dirección entiende que la tecnología no sustituye la visión, la amplifica. Cuando libera talento de tareas operativas y permite enfocarse en innovación y crecimiento, entonces estamos frente a una transformación real”, concluyó Gustavo Valdez.

“Más que una carrera por acumular plataformas, el desafío para las empresas mexicanas consiste en replantear su mentalidad frente a la tecnología y convertirla en un habilitador cotidiano de eficiencia, resiliencia y competitividad”, finaliza Gustavo Valdez.

Staff Boletín

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